Decenas de niños vivieron la experiencia de ser arqueólogos en Cerro de Hojas y Jaboncillo en Manabí

Portoviejo, 2 de mayo del 2019.-  Más de 110 niños provenientes de las comunidades aledañas al cerro Hojas y Jaboncillo, como lo son Pepa de Huso, La Sequita y Picoazá, acudieron la mañana del lunes 29 de abril, al Parque Arqueológico Hojas-Jaboncillo, lugar donde vivieron la experiencia de ser arqueólogos por un día.

El proyecto didáctico “ Yo también soy arqueólogo” inició con la capacitación a docentes de los 6to y 5to cursos de Educación General Básica de las Unidades Educativas Picoazá, Sefora Eloy Alfaro y Jorge Jeremy Cantos. En este marco, una delegación del Centro de Investigación e Interpretación Z4 visitó cada una de las instituciones para socializar con  los estudiantes la aventura que emprenderían en pocos días.

Mayra Chiriboga, coordinadora del proyecto, indicó que: “bajo una nueva visión sobre el Centro de Investigación e Interpretación Zonal 4, busca incorporar a sus áreas de investigación y de museo, espacios de aprendizaje e intercambio lúdico-didáctico sobre las culturas prehispánicas de la costa del Ecuador y de esta manera, equilibrar el desconocimiento y bajo accionar de la ciudadanía sobre las actividades que comprenden salvaguardar los bienes patrimoniales arqueológicos”. El programa lúdico-didactico continuará con el seguimiento respectivo, mediante la inducción, monitoreo y evaluación, acotó Chiriboga.

En buses, facilitados por las Fuerzas Armadas del Ecuador, llegaron: la delegación de estudiantes, docentes y padres de familia e inmediatamente recorrieron las 8 salas museográficas del ArqueoMuseo con apoyo de los facilitadores o guías. Minutos más tarde ascendieron hasta el Parque Arqueológico Hojas-Jaboncillo donde recibieron la bienvenida del arqueólogo del sitio y explicó la metodología que utilizarían al imitar un excavación en uno de los arqueódromos más grandes de la provincia de Manabí (8m).

La aventura inició con la entrega de herramientas de fácil y segura manipulación como: baldes, brochas y pequeñas zarandas. Una vez ubicados los niños en su respectivo cuadrante y procedieron con la limpieza superficial del área; al finalizar con esta primera etapa, los pequeños arqueólogos realizaron la entrega de su informe con su respectivo dibujo de planta; posteriormente conocieron el procedimiento  que conlleva cada fragmento  u objeto registrado es así que al cumplir con la  jornada  se brindó un recorrido en la reserva  y se explicó los procesos de catalogación y restauración que se realizan en el Centro de Investigación e Interpretación ubicado en la parroquia Picoazá.

Ana, Kevin y Michael estudiantes del Centro Educativo Eloy Alfaro, se mostraron muy emocionados por vivir este tipo de experiencias, “queremos ser también arqueólogos y conocer más de nuestro pasado” expresaron ante las cámaras.

Por otro lado, los docentes expresaron su agradecimiento e indicaron que este tipo de actividades deben continuar desarrollándose ya que permiten valorar el patrimonio e impulsar a los niños que sea lo futuros investigadores del país.


 

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